lunes, 23 de marzo de 2009

si me preguntaran


Y si me preguntaran ¿qué es lo que siento ahora?, me harían falta distintos idiomas
y distintas lenguas para definir lo que guardo dentro, que en vez de escucharme, que vean en mis ojos y penetren en ese mar de estrellas y planetas gaseosos.

Y si me preguntaran ¿si me duele sentir eso que no sé si siento?, tal vez diría que sí, que sí me duele; tal vez diría que no bastó con cerrar los ojos,
que no sirvió de nada con soñar en otras tierras que el cambiar de quimera fue algo trivial, que las promesas a mí mismo se hicieron polvo al tocar tu puerta.

Y si me preguntaran ¿en qué pienso al despertar?, diría quizás que en silencio anhelo volver a soñar, pues sólo dormido puedo ser dueño del sabor de tus manos en una pasiva oscuridad.

Y si con una bofetada me despertaran del inconsciente, y si al ver en la máquina a la realidad, que con cierta elegancia me dice que no basta soñar, le diría que debería mirar sus ojos en un descuido de risas y quebrantos. Y que me diga si perderse en esos dos mundos, no es un pecado al cual es muy fácil entregarse.

Y si cuestionaran mis turbios sentimientos, y si preguntaran ¿por qué tanto amor?... ¡Amor! Y si me llamaran ¿loco, orate, insano, demente? Pues loco no estoy, pues locos son aquellos que tratan de entender al amor, si amar consiste en amar simplemente por querer amar, si eso fuera quizás posible, sería el hombre más feliz de la tierra.

Y si me preguntaran ¿qué es lo que gano?, ¿por qué tanta perseverancia?, y si me llamaran temerario, como a Don Quijote y si en vez de un molino enfrentara a un gigante, y sí como muchas veces atrás, mi corta vista me jugara una mala pasada,
diría que preferiría vivir ciego, que hacerle oídos sordos a mi corazón.

¿Y si termina su canción?, quizás pregunten y si su cuento llegara a su inevitable fin todas las historias tienen un término, diría yo, pero en cada historia, un mensaje que asimilar. Lo que deba terminar, que termine,
pero quedará el recuerdo, algo que guardar bajo la almohada en las noches de pesadilla.

Y si preguntaran, ¿en fin, por qué ella? Alejaría mi mirada al vacío, me sumergiría en un mar de satisfacción, Y diría…que por fuera, la forma en que mueve sus labios al hablar, Y por dentro, la forma en que me deja sordo, mudo, lelo… pero nunca,
Nunca… ciego.



Es difícil aceptar los sentimientos que tocan a tu puerta.


Razspa...

martes, 3 de marzo de 2009

¿cual es el limite para sufrir por alguien?


¿Qué tan dispuestos estamos a sufrir por alguien? ¿Cuál es el límite? La respuesta es personal e intransferible.

La egoísta sensación de merecer que surge por el hecho de dar, no es siempre egoísmo o utilitaria generosidad, sino auténtica dignidad.

Cuando damos lo mejor de nosotros mismos, cuando decidimos compartir nuestra vida en intimidad, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos nuestra alma hasta el último rincón,

cuando perdemos toda vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión, existe merecimiento.

Por supuesto que merecemos en virtud de honesta y franca dignidad.

Que se menosprecie, ignore, olvide o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración, vileza del ser, o, en el mejor de los casos, ligereza.

Cuando amamos a alguien que, además de no correspondernos, desprecia nuestro amor, estamos en el lugar equivocado.

Definitivamente, esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos. Con una nueva conciencia la disyuntiva empieza a dejar de serlo, la cuestión empieza a hacerse clara y transparente, obvia: si no me siento bien recibido en algún lugar, empaco y me voy.

Nadie de corazón sensato se quedaría tratando de agradar o disculpándose por no ser como les gustaría a los otros que fuera. R.W. Emerson lo expresó de sublime manera: “La verdad es más hermosa que el fingimiento del amor”.

En cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastime.

¡Haz surgir una nueva conciencia en ti! Incluso, si alguien te hiere reiteradamente sin “mala intención” – este absurdo existe - es posible que te merezca, pero en verdad no te conviene. Definir tus límites, basados en tu dignidad, es el mejor modo de conservar tu…

¡Emoción por existir!


paz.
Razspa.